El PSOE de Medina del Campo celebra que «por fin» se pueda nadar tras 3 años de espera, pero anuncia una investigación sobre los costes y la calidad de la obra

El Grupo Municipal Socialista de Medina del Campo quiere compartir la «inmensa alegría» —no exenta de una lógica ironía— que supone para esta Villa la reapertura de la piscina cubierta climatizada. Tras un cierre intermitente desde 2020 y tres años de clausura total e ininterrumpida, los medinenses por fin recuperan un servicio que parece haberse convertido, por tiempo y presupuesto, en la «obra de El Escorial» de la comarca.

Una factura que no deja de crecer

Desde el Grupo Socialista no nos quedamos en la foto forzada de la firma. Luis Manuel Pascual Ayuela, portavoz del grupo, ha confirmado que solicitarán por registro un desglose exhaustivo de los gastos de la obra.

«Queremos saber dónde ha ido hasta el último céntimo. Sospechamos que se han desviado partidas destinadas originalmente a ‘mantenimiento’ para cubrir una inversión que no deja de inflarse, y lo que es peor: el producto final que ven los vecinos no parece corresponderse con la calidad de los materiales que se han pagado a precio de oro», señala Pascual Ayuela.

Una reforma de «maquillaje» y dudas sobre los materiales

A pesar de las triunfalistas declaraciones del Alcalde, desde el Grupo Socialista denunciamos que la realidad de la obra no coincide con el relato oficial.

• La gran mentira de los vasos: El equipo de gobierno afirma haber adaptado los vasos a la normativa, pero la realidad es que el vaso grande conserva el mismo alicatado de hace seis años, no ha existido intervención alguna.

• En el vaso pequeño, la actuación ha sido mínima: un azulejado «malpegado» y una elevación del nivel del agua para adaptar a normativa, no se ha realizado una reforma estructural profunda. «Es incomprensible que, con un presupuesto millonario, lo principal de la instalación —donde realmente nadan los vecinos— apenas se haya tocado. Vamos a solicitar por registro un desglose exhaustivo de los gastos, incluyendo el presupuesto salido de otras partidas de ‘mantenimiento’ que no aparecen en el coste final de la obra», afirma Luis Manuel Pascual Ayuela, portavoz socialista.

La «omnipresente» empresa responsable

Resulta, cuanto menos, llamativo que una infraestructura de tal complejidad técnica haya sido ejecutada por una empresa sin experiencia previa reconocida en instalaciones acuáticas. Se da la «curiosa coincidencia» de que esta misma mercantil es la adjudicataria de más del 90% de las obras municipales. El PSOE investigará si esta falta de especialización es la causa de los constantes retrasos y de un acabado que plantea serias dudas de durabilidad.

Un golpe a la salud y al bolsillo de los medinenses

No podemos olvidar que estos tres años de persiana bajada no han sido gratis para la ciudadanía:

• Salud pública: Cientos de vecinos que requerían esta actividad por prescripción médica han visto agravadas sus patologías ante la pasividad del equipo de gobierno.

• Mala gestión financiera: La desidia municipal ha supuesto la pérdida de 130.000 euros en subvenciones de los fondos europeos PRTR, un dinero que todos los medinenses han tenido que poner de su bolsillo por la incapacidad de gestionar los plazos.

• Horarios y precios: El nuevo horario es un «jarro de agua fría». Abrir menos horas que antes y eliminar el servicio de los fines de semana completos, sumado a los nuevos precios, aleja la piscina de ser un servicio público accesible.

Nuestra propuesta: Transparencia y cercanía

Desde el Grupo Municipal Socialista lamentamos que el equipo de gobierno haya rechazado nuestra propuesta de realizar un mes de puertas abiertas con cita previa.

Consideramos que, tras tres años de privación de un servicio básico, lo mínimo habría sido permitir que los vecinos conocieran las instalaciones de forma gratuita antes de empezar a cobrar los nuevos abonos.

El PSOE seguirá fiscalizando cada factura y cada baldosa de esta instalación para asegurar que el patrimonio de Medina del Campo no se siga diluyendo en una gestión tan turbia como el fondo de una piscina mal cuidada.